Relatos y notas
Vivir
la vida es reconocer los opuestos
Extracto de un
cuento de Hernán Uriburu.
Hace
un par de años participó de una cabalgata
de varios días una chica que trabajaba en un
banco en la ciudad de Buenos Aires. Lo hacía
en una oficina con música funcional, temperatura
estable e ideal, en un ambiente donde no se escuchaban
ruidos de la calle ni otro ruido que pudiese alterar
la paz y tranquilidad de ese ambiente propicio para
el trabajo relajado, donde, desde que entraba hasta
finalizar la jornada, no sabía si llovía,
si brillaba el sol o estaba nublado, si había
cambiado la temperatura para arriba o para abajo, porque
no tenían una ventana que los conectase con el
exterior. Aquella situación, “ideal”
en apariencias, me dio una tristeza y una pena enorme
porque, en realidad, no se buscaba el confort pensando
en el ser humano sino el ambiente ideal para que esa
cosa denominada persona rindiera laboralmente al máximo.
No tener puntos de comparación, es algo horrible
porque... ¿como podemos saber qué es bueno
y qué es malo si no jugamos con los opuestos?
Esto no quiere decir que debemos aceptar y disfrutar
el mal, pero sí quiere decir que analizando el
mal, sin broncas y con la mentalidad abierta, siempre
nos deja una enseñanza positiva que se puede
aprovechar bien... ya sea corrigiendo errores, analizando
fallas, autocriticando nuestra actitud, pensando mejor
las cosas antes de hacerlas, escuchando más opiniones,
apaciguando el entusiasmo.
La sabiduría popular diría: “ No
hay mal que por bien no venga."
Es cierto que la butaca de un 4x4 es más confortable
que una montura. Nadie lo discute. Pero también
es cierto que poner la butaca de un 4x4 como montura
sobre el lomo de un caballo es bastante ridículo
y bastante poco práctico. Lo inteligente sería
disfrutar del confort de la butaca cuando estamos en
un 4x4 y disfrutar de la montura cuando estamos en una
cabalgata.
No tiene sentido quejarse cuando la disconformidad no
tiene solución.
Tengo muchos amigos que viven y trabajan en grandes
ciudades y envidian mi actividad al aire libre, en contacto
con la naturaleza. Pero no saben cuánto los envidio
yo a ellos, porque los pocos días que voy a grandes
ciudades me gusta ponerme saco y corbata, andar en colectivo,
mirar las caras de tanta gente que camina... ducharme
con agua super caliente y con una presión que
termino de rodillas y con el lomo como si me hubiesen
apaleado.
Lo que no entiendo de mis amigos es que vienen en busca
de naturaleza, del aire puro, de los olores del campo,
del ritmo pausado, de lo auténtico... y “sufren”
porque extrañan las comodidades de la ciudad.
Cuando estemos en el campo, disfrutemos el campo y cuando
estemos en la ciudad, disfrutemos la ciudad.
Volvamos a los opuestos.
Una cosa buena, buena, en un día de sol radiante
y caliente, es la sombra de un sauce llorón.
Pero para que sirve la sombra si el día esta
nublado. En este caso la sombra ni existe.
No hay nada mejor que beber agua cuando uno esta muerto
de sed, pero si no tenemos sed tomar agua sin ganas
es horrible.
Bañarse cuando uno está realmente sucio
es un placer: después de trabajar con hacienda
en el corral durante todo el día, o de jugar
un partido de fútbol o de cabalgar muchos días...
bañarse es prolongar el placer de cada actividad
y gozar de estar limpio gracias a haber estado muy sucios.
Ejemplos de este tipo hay una enormidad y a cada instante
de nuestra vida porque todas las adversidades, los contratiempos,
los problemas, tienen un opuesto positivo que se potencia
gracias a lo negativo.
A continuación algunas de las expresiones y sentimientos
después de una cabalgata de varios días.
... con un poco de sal y pimienta de mi parte:
“Si en lugar de dormir sobre la montura lo hubiésemos
hecho sobre una cama, ésta cabalgata hubiera
sido super”.
“Si éste puesto (casa de los pobladores
de la montaña), hubiese estado más limpio
y ordenado, sería una posta excelente.”
“Si la casa tuviera luz, todo sería mucho
más cómodo y podríamos tomar un
whisky con hielo...”
“Si en lugar de cocinar con fuego lo hiciesen
con gas o microondas todo estaría menos negro”.
Luego:
Gracias a la incomodidad de la montura, .se valora la
comodidad de la cama.
Gracias a la mugre y al desorden, se reconoce el orden
y la limpieza.
Gracias a la falta de luz y a la falta de hielo, se
tomaron un whisky a lo “cowboy”.
Gracias al fuego, además de cocer la comida y
darnos calor, podemos maravillarnos con la tecnología
del microondas.
Efectivamente, vivir la vida es reconocer los opuestos.
Hernán Uriburu
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